lunes, 20 de febrero de 2017

El filo de la navaja

El sistema (neoliberal) sigue caminando en la dirección prevista hacia el estado policial mundial. La gente, paralelamente, se va dando cuenta de la dirección que llevamos y que no se trata de un error ni una situación de coyuntura, sino un plan deliberado.

El estado policial es una ilusión largamente acariciada por la burguesía desde los tiempos del Terror. Se impuso en la Alemania de Hitler, en la URSS de Stalin, en la España de Franco. Estuvo a punto de imponerse durante el McCarthysmo. En todas estas ocasiones, el sistema se vino abajo gracias a la acción de fuerzas externas al mismo. No se contará con esa baza para derribar el Estado Policial Mundial, ya que no habrá nada fuera de él.
Entre tanto, la gente despierta poco a poco. Dejando de creer, en primer lugar, en los empresarios y los banqueros. Dejando luego de creer en los políticos. Dejando de creer, más tarde, en los medios, en los psicólogos, en los opinólogos y en los adoradores del dinero. Dejando por último de creer en el egoísmo y en el individualismo.

El advenimiento del sistema policial corre necesariamente paralelo al advenimiento del gran despertar; al mismo tiempo impulsa y es impulsado por éste. Ambos se realimentan mutuamente. La escalada de violencia del sistema sacude cada vez más conciencias, lo que obliga al sistema a imprimir una violencia aún mayor para contenerlas. El ciclo se acelera cada vez más y las formas de violencia son cada día más groseras, más evidentes.

Pero cuando llegue el día ¿cuál de las dos fuerzas triunfará? ¿Cuál llegará en primer lugar al punto de ruptura que permita a una fuerza sobreponerse a la otra?

Será, entonces, cuando todos en conjunto, y cada uno de nosotros como individuo, pondremos en juego nuestra continuidad social y mental.

Caminando por el filo de una navaja.

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