viernes, 25 de abril de 2008

Dedicado... a ti


Me dice la mar:
Tranquilo, no estás solo.
Tibios rugidos apaciguan, serenan mi mente.
Su energía contrae mi cuerpo,
y de a poco nos separamos.
La dejo en su diálogo, que me hable.
Yo, aburro su agua con mis tonterías;
ella, no me riñe, no me exige, no me odia,
tan sólo pide que la siga amando.

Jose Padilla
La Mar
Souvenir (1998)


viernes, 15 de febrero de 2008

Epitafio

Epitafio encontrado en una de las tumbas del cementerio de la Almudena:

Aquí descansa Juan Antonio Cruz

En su juventud gastó salud para conseguir dinero,
en su senectud gastó dinero para conseguir salud,
y ahora descansa en este ataúd,
pues perdió el dinero y perdió la salud.

viernes, 25 de enero de 2008

Aprender a amar

Me enviaron recientemente uno de esos emails en cadena que tanto me gustan (léase con tono irónico).

Para mi sorpresa, aunque estaba presentado en forma de "diapositivas" y como consignas, el contenido estaba bastante interesante; lo suficiente como para decidirme a transcribirlo aquí (modificando, eso sí, el formato en que me llegó).

El texto original, según la propia presentación, fue extraído del libro Extrañando a Dina, de Mario Alonso Madrigal.

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En el amor, como en cualquier otra cosa de la vida, existen los tropiezos, las caídas y los dolores, y el miedo solamente dificulta más las cosas. Por ello no se debe rogar amor: una relación de pareja no es para vivir angustiado. Enamorarse no es obsesionarse ni irse a los extremos.

Es bueno ser como soy, siempre y cuando eso no implique dejar de respetar a quien esté conmigo.

Los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve a su aire, no a mi conveniencia. Si puedo hacer algunas cosas en él, debería estar agradecido y no lamentándome por lo que no pude hacer.

Alrededor del amor se han creado muchas mentiras. Por eso debería dejar de volverle la cara a la verdad sólo para seguir en una falsa comodidad o por miedo al dolor. Si la vida me demuestra que aquello en donde puse mi corazón es una farsa, debo aceptarlo; llorando, desahogándome y renaciendo como una nueva persona.

También el amor propio es importante en una relación, porque...
  • quien no se ama a si mismo, difícilmente amará a otro.
  • la partida de quien quiero no me hará sentir despreciado, humillado o rechazado.
  • no seré tan sensible al abandono.
  • no terminaré creyendo que me dejaron por feo o por tonto, y podré aceptar que simplemente funcionó durante el tiempo necesario.
  • así no me arrastraré como alfombra a los pies de nadie.
Agradar a alguien hoy no garantiza agradarle mañana. Y eso no tiene por qué ofenderme si acepto que a veces las personas no pueden dar más; que quien esté conmigo tiene derecho a no estarlo, y a que yo ya no le guste; que quien amo, tiene derecho a tomar sus propias decisiones, aunque a mí no me satisfagan.

A menudo, las cosas se consiguen esperando, y se arruinan presionando. Por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente y tener en cuenta:
  • Que la impaciencia es producto de un impulso emocional, que tal vez pronto pasará.
  • Que la impaciencia asfixia a quien está conmigo.
  • Que la presión se puede convertir en falta de respeto.
Tomar una decisión mientras estoy impaciente es peligroso, porque estoy influido por un estado emocional extremo y pierdo toda objetividad, ahí no va mi verdad, sino mi impulso, mi compulsión, y podría hacer algo de lo que me arrepienta. Si soy paciente, además, la espera no será sufriente.

El amor no es, ni justifica, ser posesivo. Que alguien se marche no es perder una pertenencia que me gustaba mucho. Mi pareja no es mía, es prestada, y su dueño tiene derecho a llevársela cuando desee. Y aunque ser dueño de alguien brinde más seguridad que tenerlo prestado, es preciso entender que eso es una ilusión. Aunque la crea mía, no lo es, por lo tanto...
  • No puedo decidir sobre la vida de quien esté conmigo.
  • No puedo esperar que actúe sólo de acuerdo a mis deseos.
  • No debo controlar, manipular, adueñarme, ni decidir su destino.
  • No debo reclamarle a la vida por hacerme devolverle lo que me prestó.

martes, 8 de enero de 2008

Amanecer


No es brusca, ni repentina,
sino gradual y creciente
la llegada de la luz de un nuevo día.
No hay línea divisoria, sino una transición
leve, inasible y al tiempo esperanzadora.
Las nubes y el mar, la atmósfera y más allá la infinita profundidad,
se unen con los seres humanos
en el nacimiento de un nuevo amanecer sobre la Tierra.

sábado, 29 de diciembre de 2007

¿Credulidad?

En estas fechas tan entrañables (y efectivamente algo tienen que ver con las entrañas de cada uno), hay costumbre de reenviar a diestro y siniestro mensajes de felicitación, buenos deseos, recomendaciones para una nueva vida y, ya puestos, incrementar el volumen habitual de chistes, supersticiones y lindezas de mejor o peor gusto.

Tal vez lo más lamentable de todo lo constituyen las cadenas de mensajes falsos, hoax, tonterías que se auto-replican por la red una y otra vez (con la inestimable colaboración de sus lectores, claro). Mensajes de mal gusto casi siempre, que tratan de remover al lector para que lo reenvíe a todos sus contactos... bien con fotos de lo que aparece como una terrible y atroz enfermedad, bien anunciando que alguien recibirá mucho dinero por mensaje reenviado (como si hubiera alguna forma de comprobar eso, mucho menos de contabilizarlo), anunciando desastres o comportamientos horripilantes.

Ya es bastante escabroso que haya quien se dedica a crear estas cadenas, reuniendo material de varias procedencias y haciendo que todo tenga aspecto "creíble". Pero mucho más sorprendente resulta que mucha gente reenvíe estos mensajes, sin tomarse siquiera la molestia de comprobar su veracidad. En la mayoría de los casos, una búsqueda en Google del título del mensaje muestra, entre los primeros lugares, alguna página donde se desmiente el mensaje (si se añade la palabra hoax las posibilidades se incrementan). Pero poca gente hace esto.

Y cada vez que me llega una de estas cadenas... me hago la misma pregunta: ¿es realmente la gente tan crédula, o es una simple cuestión de vagancia?

domingo, 16 de diciembre de 2007

Jugando a las regatas

Cuenta la crónica de una competición de remo que, año tras año, se viene celebrando entre dos equipos, compuestos ambos por trabajadores de sus respectivas empresas; española la primera, japonesa la segunda.

La primera vez que se celebró, salieron los japoneses zumbando, dándole al remo con buen ritmo y llegando a la meta una hora antes que el equipo español. La dirección de la empresa española, abochornada, organizó una investigación de la que se desprendió el siguiente informe:

"Se ha podido establecer que la victoria de los japoneses se debe a una simple argucia táctica: mientras que en su dotación había un jefe de equipo y diez remeros, en la nuestra había diez jefes de servicio y un remero. Para el próximo año se tomarán las medidas oportunas".

Al año siguiente se vuelven a dar cita ambos equipos, y nuevamente el japonés toma la delantera desde la primera palada. El equipo español, que para la ocasión había hecho acopio del mejor material del mercado, primeras marcas y alta tecnología, alcanza la meta esta vez con dos horas y media de retraso. Se reúne de nuevo la dirección, que crea un nuevo departamento para investigar el asunto, y que al cabo de dos meses ofrece el siguiente informe:

"El equipo japonés, con táctica obviamente conservadora, mantuvo su estructura tradicional de un jefe de equipo y diez remeros; mientras que el español, con las medidas renovadoras adoptadas después del fracaso del año pasado, optó por una estructura abierta, más dinámica, y se compuso de un jefe de servicio, un asesor de gerencia, tres representantes sindicales (que exigieron hallarse en el lugar de trabajo), cinco jefes de sección y una UPEF (Unidad Productora de Esfuerzo Físico), o sea, un remero. Gracias a lo cual, se ha podido establecer que el remero es un incompetente."

La empresa decide entonces tomarse la siguiente regata en serio. Se crea un departamento especial, se contratan varias asesorías y una empresa de relaciones públicas para los contactos de prensa. Y llega el día de la competición, en la que nuevamente los japoneses salen zumbando, con tanta delantera que incluso paran a medio camino para hacerse unas fotos; mientras que el equipo español, pese a los remos hidrodinámicos, el casco de fibra de carbono y el diseño en punta de lanza, en los que la empresa había hecho una fenomenal inversión en I+D, no cruza la meta hasta cuatro horas más tarde. El bochornoso espectáculo dado en prensa obliga a la gerencia a intervenir directamente, encargando a una comisión la investigación de los hechos, que proporcionó el siguiente informe:

"Este año el equipo nipón optó como de costumbre por un jefe de equipo y diez remeros. El español, después de una auditoría externa y el asesoramiento especial del grupo alemán Sturm und Drang, optó por una formación más vanguardista y altamente operativa, compuesta por un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores de Arthur Andersen, un solo representante sindical en régimen de pool, tres vigilantes jurados encargados de vigilar la dedicación de la plantilla, y un remero al que la empresa había amonestado después de retirarle todos los pluses e incentivos por el injustificable fracaso del año anterior.

En cuanto a la próxima regata -
continúa el informe-, esta comisión recomienda que el remero provenga de una contrata externa, ya que a partir de la vigésimo quinta milla marina se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla. Una dejadez preocupante, que se manifiesta en comentarios dichos entre dientes, entre remada y remada, del tipo: 'Anda y que os vayan dando', o 'Que venga y reme vuestra puta madre', y una actitud que incluso roza el pasotismo en la línea de meta".

jueves, 13 de diciembre de 2007

Blogging

Pensamientos, ideas, creencias, sentimientos.
Mi mente abarrotada de contenidos, la mayoría sin sentido.
El tiempo pasa.
Mi tiempo pasa.
En la eterna búsqueda de mi mismo, doy vueltas y más vueltas.
A veces descubro cosas y a veces las vuelvo a olvidar.
¿Quién soy yo? ¿Cómo soy? ¿Cómo quiero ser?
Abrumado ante las opciones, no tomo ninguna.
Continúo caminando, conmigo mismo como único acompañante. No es mala compañía, pero a veces ...
... a veces no es suficiente.
Busco un sentido, y sé que está adentro y no afuera... pero a veces me falta algo, justo más allá de mi alcance.
Desnudo mi alma, a la vista de todos, y de nadie... en un blog.
No sé lo que encontraré, ni a quién, pero...
... cualquier cosa es mejor que la inmovilidad.