jueves, 13 de marzo de 2014

La atomización de la izquierda

Para la explosión de partidos "de izquierdas" se me ocurren varios motivos que intentaré exponer.

- Primero y principal, "gato escaldado, del agua fría huye". El PSOE traicionó el mandato recibido desde el "OTAN DE ENTRADA NO" -no importa que, según algunos, la coyuntura de la época y razones de estado y blablabla... el caso es que el PSOE al que se votó incluía un claro OTAN NO en su programa y luego hizo lo contrario. Desde ahí, la traición al programa se ha hecho norma.

- IU puede ser mejor (menos corrupto, más fiable) que el PSOE, pero muchos intuyen que se debe sobre todo a falta de ocasiones. Hay casos conocidos de corruptelas en las filas de IU, con condenas en firme incluidas, que sin embargo no han supuesto la expulsión de los condenados. Quienes conocen el proceso de gestación aún recuerdan con amargura ciertas traiciones, también por parte de ellos. Se echa en falta más democracia interna y menos aparato.

- La izquierda es necesariamente diversa. La "derecha" consiste básicamente en organizar la sociedad de manera jerárquica y por eso es fácil presentarse como un frente único, quedando en discusión en todo caso quién compondría la "cúpula" de la jerarquía (los adinerados en el caso del liberalismo, o la curia y sus afines en el caso del nacionalcatolicismo). Ahora bien, la "izquierda" se basa en proponer organizarse de otro modo (se espera que más horizontal), pero obviamente hay MUCHAS formas distintas de organizarse y la mayoría ni siquiera se sabe qué tal funcionarían aplicadas a todo un país.

- El sistema global en el que vivimos presenta una férrea oposición a cualquier "experimento" que conlleve la horizontalidad social. Hasta ahora ha funcionado bastante bien elevar en la jerarquía a los que han liderado movimientos de horizontalidad (de ahí vienen los gatos escaldados), junto con el empleo de los mass media para torpedear lo que no se ha podido comprar. Sin embargo estas herramientas ya se agotan. El siguiente paso es el uso directo de la fuerza, lo cual obliga a reemplazar las democracias formales por estados policiales. Mientras se termina de cerrar ese círculo, existe una ventana de tiempo (la actual) en la que un EFECTO DEMOSTRACIÓN puede extenderse como fichas de dominó y desmontar el sistema en el trascurso de pocos años. Los poderosos no pueden permitirse que esto ocurra.

Estamos, por tanto, en un atasco: sabemos lo que no queremos, pero no sabemos lo que sí queremos; y mientras no se hagan pruebas no podremos saberlo. Pero no podremos hacer pruebas mientras el sistema siga siendo jerárquico.

El único modo de salir de él es mediante el CONSENSO.

Y para llegar a un consenso, lo primero que hay que hacer es fijarse en lo que hay en común. Pero lo segundo que hay que hacer, es aceptar lo que NO hay en común.

sábado, 18 de enero de 2014

Esbozos de ideas para un gobierno distinto

A veces me da por pensar cómo sería un gobierno más acorde con mi forma de pensar (diría "más humanista" pero últimamente no estoy por la labor de erigirme en representante de nadie). Leyendo aquí y allá, participando en algunos foros y comentando en algunos diarios, me formo ideas. Hoy se me ocurrió algo que quería dejar por escrito.

El tema: la difusión de las ideas políticas de los partidos, en particular durante las campañas electorales. La idea: un reparto completamente uniforme de los medios de comunicación entre todos los concurrentes, allá donde concurran, junto con la prohibición absoluta de comprar publicidad.

Dicho de otro modo: cada partido político tendría exactamente los mismos minutos en televisión y radio, los mismos espacios en la prensa e internet. Y tendría prohibido contratar más. El Estado se haría cargo de la factura (esto ya lo hace actualmente, salvo que únicamente paga las facturas de los que consiguen cargos electos).

Doy por sentado que el servicio tendría que conllevar la supervisión necesaria para excluir su uso con finalidades distintas de la prevista, por ejemplo de índole comercial o fraudulenta.

De esta manera, me parece, se lograría separar un poquito la política de los poderes fácticos (léase: financieros), que son los que realmente manejan los medios de comunicación. Aunque, me temo, quedaría mucho por hacer aún.

¿Ideas? ¿Opiniones?

miércoles, 30 de octubre de 2013

Europeas

IU y Equo están de conversaciones, piano piano, para presentar una lista conjunta a las próximas elecciones europeas. Unas conversaciones en las que el primer escollo es el modo en que ambas formaciones eligen candidatos.

Mucha gente parece ver en estas diferencias el rastro del personalismo, de luchas por el poder, de desunión. No tiene por qué ser así.

La derecha funciona por jerarquías. Su aparente unidad se debe a que "los trapos sucios se lavan en casa", pero por debajo las luchas de poder son continuas. Es lo que representan: la ley del más fuerte, el gobierno del más poderoso. Se ha visto en el caso de la "lideresa", de Cascos, de Aznar que no termina de irse, de tantos otros. Por no hablar del creciente desencuentro entre Mas y Durán i Lleida.

La izquierda no puede funcionar igual. En nombre de la unidad se han cometido muchas tropelías hasta que todo el mundo ha entendido de qué palo es el PSOE, y de qué palo ha sido el PCE (y lo que le queda). El camino tiene que ser el del consenso, el de buscar lo que nos une, enfatizar en lo importante. Pero todo eso aún está por descubrir. Ni sabemos qué es lo que nos une, ni estamos de acuerdo en qué es lo importante. Unirse "contra el enemigo común" no es el camino porque eso hace que lo importante sea... el adversario.

Es preciso afianzar la confianza en que ninguno va a utilizar al otro o a pasar por encima a la primera ocasión. Esto es difícil porque toda la educación recibida impulsa a lo contrario, a aprovechar la ocasión de medrar a costa de los demás, a preocuparnos solo de nosotros mismos y rechazar de plano cualquier doctrina del apoyo mutuo. Menuda paradoja, cada uno soñando con un mundo más compañero pero permitiendo que la desconfianza lo impida.

La lucha se presenta dura y la desconfianza será una cuña en manos de los que no quieren que nada cambie. Llegar a esa confianza requiere hablar mucho y hacer mucho juntos. Quiero creer que eso es lo que están haciendo; si no es así, tampoco es grave. Otros lo harán.

martes, 17 de septiembre de 2013

¿Bendición o maldición? Los intrincados caminos de la ciencia

Acabo de aprender una nueva palabra: clatrato. Nunca la había oido hasta ahora; sin embargo es posible que se convierta, como coltán, en una de esas palabras que saltan de la ciencia al conocimiento popular. Sin que quede claro, en ambos casos, si el "salto a la fama" ha sido para bien o para mal.

El coltán es un mineral compuesto de columbita y tantalita y su interés radica en su contenido en el elemento Tantalio, empleado en la fabricación de los condensadores electrolíticos de tantalio, muy apreciados en la electrónica moderna por sus altas prestaciones a pequeño tamaño. Se calcula que el 80% de las reservas mundiales de coltán se encuentran en la República del Congo; pero este hecho no ha resultado ser una bendición para el país sino todo lo contrario: desde 1998 hay una guerra más o menos generalizada, financiada por quienes expolian el mineral en medio del caos y lo revenden a los fabricantes.

El caso de los clatratos resulta algo más elaborado. Un clatrato en realidad no es una sustancia concreta sino una configuración, en la que moléculas de un tipo quedan atrapadas en una red formada por moléculas de otro tipo. Se conocen sustancias de este tipo desde hace unos cien años.

Un clatrato particular es el hidrato de metano. Esta sustancia está compuesta por metano molecular insertado en una red de hielo de agua. El hidrato de metano es conocido de hace unas décadas por estorbar instalaciones de tuberías de conducción en lugares fríos, ya que el metano (altamente inflamable) tiende a liberarse del hielo al superarse los -15ºC. Las obras sobre el hielo de la tundra fácilmente provocan que el hielo superficial supere estas temperaturas.

El repentino interés suscitado por esta sustancia tan particular se debe al descubrimiento de su amplia disponibilidad. Lejos de ser escaso, el hidrato de metano se encuentra presente en la mayor parte de los depósitos de hielo del planeta, y en los fondos de varias plataformas oceánicas (entre 200 y 400 metros de profundidad). Se han estimado unas reservas potenciales de metano atrapadas en el hielo suficientes para cubrir las necesidades energéticas del planeta (al ritmo actual) durante cien años.

El impacto económico de estos yacimientos puede ser bastante notable ya que podría resquebrajar la dictadura de los dueños del petróleo. Economías tan energéticamente dependientes como la japonesa o la india (se han encontrado yacimientos submarinos cerca de sus costas) podrían plantar cara a los dictados del petrodólar si dispusieran de una enorme fuente de energía alternativa lista para usar. Seguramente la ruptura de la doctrina de la escasez supondría una sustancial rebaja de precios.

La parte negativa del asunto viene representada por el impacto ecológico que tendría esta nueva fuente energética. El metano suele considerarse un gas limpio porque los subproductos de su combustión (tan solo agua y CO2) no son especialmente nocivos; sin embargo el CO2 es un conocido gas de efecto invernadero y probablemente el uso del metano incrementaría su producción. Para las políticas de reducción de emisiones, el descubrimiento de todo este metano no es una buena noticia.

Aún peor es el hecho de que el propio metano es un gas de efecto invernadero, con un potencial incluso mayor que el CO2. Aparte de los escapes de gas que se produjeran durante su extracción, el aumento de temperatura global causará también un aumento de temperatura del hielo, provocando mayor liberación del metano retenido a la atmósfera, lo que a su vez retroalimentará el aumento de temperatura global. El efecto puede ser tan acusado que incluso se está revisando el papel que el hidrato de metano pudo haber desempeñado en episodios de cambio climático brusco en el pasado (por ejemplo en las glaciaciones).

A pesar de las lógicas reticencias a su uso, el interés económico es tan grande que la investigación de los métodos de extracción ya está en marcha, hasta el punto de que la explotación de algunos yacimientos podría comenzar tan pronto como 2014 o 2015. Las propuestas de extracción que se han barajado hasta el momento, siguiendo la lógica de explotación del capitalismo, añaden perversión a la maldad por su potencial destrucción directa de los hábitats en los que la sustancia se encuentra. Así, se ha propuesto añadir agua caliente al hielo para aumentar su temperatura, o removerlo con batidoras gigantes para romper las estructuras cristalinas y que el gas se libere. Es una suerte que tales "soluciones" requieran de hecho más energía que la que podría extraerse del gas obtenido.

Y de repente, en medio de tanto despropósito, aparece una propuesta sorprendentemente esperanzadora: reemplazar el metano por CO2. En lugar de simplemente vaciar el hielo del metano que contiene, se trataría de inyectar CO2 de tal modo que sus moléculas sustituyeran a las de metano en la red cristalina. Así se lograría, a un tiempo, extraer el metano a bajo coste mientras se reduce el impacto ambiental y se cancela la deuda de carbono potencial. El método ya se ha probado con éxito en condiciones de laboratorio, y se está preparando un experimento a mayor escala en el hielo de Alaska.

¿Bendición o maldición? A veces, los caminos del progreso humano son intrincados.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La Trampa

La gran trampa del Poder consiste en hacernos creer, a cada uno de nosotros, que somos individuos aislados, que nuestra individualidad es nuestro bien más preciado y que cualquier forma de organización implica una pérdida de esa individualidad.

Mientras tanto, el Poder se organiza en complejas estructuras que se apoyan y reafirman mutuamente, dando una imagen de solidez, consistencia y perdurabilidad.

Para completar la ilusión, se hace creer al ciudadano medio que, si se porta bien, tal vez pueda tener acceso a algún privilegio y tener una vida comparativamente mejor que la de sus vecinos o compañeros, pasando éstos a convertirse en sus competidores.

Así, una y otra vez cada uno intenta salvar su propio trasero, compitiendo por unos recursos artificialmente escasos contra aquellos que están en la misma situación que él, siempre sospechando de ellos que están tan dispuestos como uno mismo a traicionar al compañero en aras del propio beneficio. Esa es la sospecha que el Poder se encarga de alimentar continuamente, haciendo creer que la codicia y el egoísmo son condición insoslayable y "natural" del ser humano.

Como tan ácidamente señaló Orwell, el verdadero soporte del sistema es la creencia en que algunas personas son "más iguales" que otras. Cuando uno se considera de alguna manera "más importante" que su vecino, su compañero o su pareja, no hace otra cosa que ayudar a que perdure su propia situación de sometimiento.

¿Quieres sinceramente que esto cambie? Esta es mi recomendación: empieza por ti mismo. Echa un vistazo a tu alrededor. Observa a las personas que te rodean y procura ver, más allá del rol asignado, del competidor, del contrario. Atiende a lo que tienes en común con el otro y que sea eso el núcleo de tu relación con él.

Esta es la reflexión que te dejo: ¿qué vida quieres vivir? ¿la de aquel que, sospechando de todo y de todos, víctima del miedo a ser traicionado queda inmovilizado en su rincón hasta que la muerte le alcance? ¿o la de ese otro que, aún con su inseguridad, sale al mundo a pecho descubierto y sufre a veces la decepción, pero aún así avanza?

martes, 13 de agosto de 2013

Centro de gravedad

En los últimos días voy descubriéndome en una sensibilidad algo diferente hacia las personas, en cierto modo más tolerante o "aceptante" (como mas dado a aceptar las peculiaridades de los demás).

No estoy seguro del sentido que tiene este cambio ya que a ratos la sensación es como si me "diera igual la gente y sus rarezas". Pero por otro lado me resulta inhabitual ya que normalmente estoy juzgando y valorando lo que la gente hace, y la "desconexión" consiste más bien en dejar de mirar más que en dejar de juzgar.

No, es más bien como reconocer el derecho de cada uno a ser como es, a transitar por la vida como le salga, a cambiar o no cambiar cuando quiera sin tener que ajustarse a ningún "hacerlo bien".

Reencuentro ahí el gusto por mirar a la gente con curiosidad a ver cómo es, y por simple contraste descubro que llevo mucho tiempo "ensimismado". Y entiendo que no es lo mismo estar centrado que estar ensimismado.

El centro de gravedad no tiene que ver con sentarse en el medio de "la verdad" ni en afirmarse en las propias posturas. Tiene que ves con mirar y mirarse desde dentro y no desde fuera. No es más que un punto de vista; los miedos e imseguridades no desaparecen mágicamente. Tan solo pierden carga.

viernes, 9 de agosto de 2013

Ternura

¿Por qué nos empeñamos en maltratarnos continuamente?
Es todo tan triste...

Quiera llegar el día en que yo, y todos, seamos capaces de mirar incluso al extraño, incluso al desconocido, incluso al oponente... con ternura.